viernes, 21 de junio de 2013

Los petardos llevan mecha

Y una carga de pólvora, que es lo que acaba explotando. Sí, estoy haciendo una nueva metáfora, poco afortunada, con la situación actual en este país, bautizado por los fenicios como la tierra de los conejos (aunque hay una divertida polémica en torno a este asunto). Bueno, como siempre, me desvío del tema, que soy mucho de eso. El asunto que me ocupa es porqué este petardo no ha estallado.

Pues como digo en el título del post, los petardos necesitan una mecha. Y parece que esta aún no está colocada. La carga de pólvora, por otra parte, es cada vez mayor, como si alguien quisiese que nuestro petardo de cinco pesetas (que recuerdos) se transformara en un cartucho de dinamita, bastante más peligroso y con capacidad para derribar las columnas del estado. Desde el caso Bárcenas, en el que se intuye una financiación irregular del PP a base de sobornos por la adjudicación de contratos, pasando por el rey, su yerno y las malas compañías, hasta los eres andaluces o el funcionamiento de la justicia dependiendo del acusado. También está el paro, la crisis y la falta de estímulos para los jóvenes y no tan jóvenes, que dudan entre dejar el terruño o mantenerse aquí a costa de vivir a costa de las pensiones de sus abuelos. Podríamos hablar de más problemas pero yo creo que sólo con esto llegaría para que la cosa saltara.

Pero no, falta una mecha y una fuente de calor que la incendie. Eso es lo que los está salvando. Pero en cualquier momento se les puede ir la mano con los recortes, una súbita subida de algún producto, el cierre de una televisión pública, una muerte en una manifestación o que sé yo. Mientras tanto el presidente se cuida de no acercar demasiado el mechero.

viernes, 14 de junio de 2013

Alea jacta est

Debe de ser una de las pocas frases que se decir en latín (aunque seguramente no la pronuncie correctamente). Y ni siquiera la aprendí en el instituto, fue en un Asterix, no recuerdo cual. Un general romano se la recordaba a Julio César (al que se le atribuye). Siempre me ha gustado, no sé muy bien porqué. La traducción creo que es "La suerte está echada" y si  o me equivoco tiene algo que ver con una de sus batallas (acabo de mirarlo, es cuando cruza el rubicon y da comienzo a la guerra civil contra Pompeyo).

 Me gusta esa frase, se suele decir en ese momento en el que el árbitro pita el comienzo del partido, las aliniaciones son las que son, va a caer la lluvia que caiga y esperas que tu equipo haya acertado con la táctica. El resultado está al caer.

Esa es la frase que tengo en la cabeza estos días, insistentemente se cuela en los vericuetos de mi cerebro y aparece, como si mi subsconsciente quisiera decirme que ya poco se puede hacer con el devenir. Es posible que no sea así y que esta fase de mi vida continue inalterable unos meses más y se ahonde el agujero que comienza a devorarme poco a poco. Pero es posible que consiga volver a llenarlo de tierra y salga un poquito a flote.

Lo dicho, alea jacta est.

viernes, 7 de junio de 2013

Furor

Es lo que yo tengo, furor, sí. Después de unas semanas sin prácticamente escribir (aquí) pretendo volver por mis fueros. En estas semanas ha pasado de todo, como es habitual en este país, donde las noticias van tan rápidas que si dejas de leer los periódicos un mes, crees que vives en otro lugar.

Después de la irrupción de José Mari en el panorama (sólo para dar un poco por culo a Rajoy, parece que la cosa se va a quedar ahí), el encarcelamiento de Blesa (amigo del anterior), la bajada del paro en mayo (buena noticia si fueran contratos indefinidos), la despedida de Mourinho (que crispaba más a la gente que una intervención del ministro Wert), los viajes a eurodisney de la Mato (pagados por la gürtel, pero ella que nada, que no sabe nada), la carga de profundidad de los estudiantes que no le dieron la mano al ministro y la irrupción de la fiscalía del estado como abogados defensores de los corruptos, parece que ha pasado un siglo. Pero no, seguimos en un estado donde la pobreza va a más, donde los niños comienzan a estar desnutridos y mi cuenta corriente comienza a dar preocupantes signos de desgaste.

¿Qué vamos a hacer? ¿Quedarnos parados viendo como todo se derrumba a nuestro alrededor? A lo mejor es lo único que podemos hacer sin caer en la violencia, de las ganas que se observan en la calle de quemar sucursales bancarias y poner una guillotina en la plaza del pueblo. Ya no se trata de saber si va a existir una explosión social si no cuando va a ser, que gota colmará el vaso de las ofensas, cuando dejaremos de poner la otra mejilla, como si fueramos alumnos de la nueva asignatura de religión, perfectamente proselitistados (uff).

Ya estoy un poquito mejor, no hay nada como desahogarse para perder esos gramos de furor que causa la visión de las noticias. Ójala todo el mundo pudiera hacerlo escribiendo, pero no creo que sea una opción.

martes, 21 de mayo de 2013

La vuelta

Me he ido a jugar una changa y a la vuelta he empezado a leer cosas en el facebook, cosas inquietantes. José María por aquí, ansar por allá, bueno, el caso es que me metí inmediatamente en el primer periódico digital que encontré y la noticia ahí, de primera, sin tener que buscarla: "Aznar no descarta volver a la política".

Ni siquiera soy capaz de hacer un análisis, en momentos en los que pensaba que no podía ocurrir nada peor, nada que nos hundiera más, aparece el hombre que antes llevaba bigote y ahora se lo deja crecer por dentro. Aznar, Josemari, ese...

El peor presidente de la historia de españa, el hombre que forjó con sus manos el cruel destino que nos acecha, quiere volver, una vez que ya ha llegado la gürtel a su puerta. Bueno, amenaza con la vuelta, con tomar las riendas y enseñar al mundo de lo que es capaz. Pero el mundo, bueno, el mundo no, mucha gente ya sabe de lo que es capaz. De hacer el ridículo en la mesa de los dignatarios extranjeros (estamous trabajándo en ellou), hacerse consejero de Rupert (Murdoch), tener como amigos a Blesa (recién enchironado), portavoz a Miguel Ángel Rodríguez (recién detenido por conducir borracho, "quien me dice a mí lo que puedo o no puedo beber), ministro de economía a Rato (inculpado en el caso caja madrid), vicepresidente a Rajoy (el segundo peor presidente de la historia de españa), ministro del interior a Mayor Oreja (que recoge firmas en contra del aborto), yo que sé, hay tanta mierda en su vida, tantísima mierda, que sólo postularse como salvapatrias me hace tener ganas de vomitar.

Desde aquí decirle que si se atreve lo estaré esperando en la calle y me temo que no voy a ser el único.

Pd.- Estos días estoy escribiendo (otra cosa) y no me apetece nada escribir en el blog. Pensaba dejar la próxima entrada para junio, cuando estuviera un poco más liberado, pero este ser ha hecho que me hierva la sangre y no me ha quedado otra que escribir.

viernes, 3 de mayo de 2013

Deformado

No era un día muy luminoso, no. La noche tampoco había sido muy oscura, por lo tanto no nos podíamos quejar, bueno, tampoco lo podriamos haber hecho de todas formas, por que ¿a quién protestas por la poca o mucha luz que tengan los días y las noches? A nadie.

La furgoneta autónoma había traído la compra que había realizado por internet (tampoco es que pudiera hacerla en persona, hacía años que ningún super pagaba a ninguna cajera, a ningún reponedor, ni siquiera a ningún repartidor). Había decidido tomarme un café a la orilla del mar, el segundo del día, tras despertar, desayunar uno con unas galletas y recoger la maldita compra, pero la cosa se ponía complicada, tampoco quedaban bares que fueran capaces de atender mis peticiones, un simple café con hielo, las máquinas no estaban programadas para ofrecer caprichos más allá del extra de ázucar.

Mi trabajo no me ocupaba muchas horas y pagaban razonablemente bien, era programador de esas máquinas, de café, de cocina ambulante, de condones, de medicamentos e incluso había programado una que servía combinados de ginebra. Tampoco es que fuera un trabajo muy importante, ya que apenas había gente que pudiera comprar lo que vendían las máquinas, ya casi nadie trabajaba y, lo que se dice comer, tampoco es que lo hicieran demasiado.

Yo no vivo mal, insisto. Tengo una casa con alarma, un coche que me lleva a los sitios y ninguna complicación. Pero a veces pienso que pasaría si una máquina fuera capaz de hacer lo que yo hago. ¿A qué me dedicaría, si sólo sé programar máquinas expendedoras? No sé hacer nada más, ni siquiera cocinar, tengo una máquina que lo hace por mí. Procuro no pensar en ello, mientras sigo buscando un café con hielo en un mundo seriamente deformado.

viernes, 26 de abril de 2013

¿Yo soy el mendrugo?

Utlizo habitualmente este término despreciativo como forma de autodenominarme. Es más, no soy sólo yo, varios de mis amigos suscriben el insulto y se lo aplican como denominador común a todos. Lo utilizamos desde que un, entonces, amigo nos lo llamara por nuestra particular visión del mundo, con orgullo, no hay nada de lo que avergonzarse.

15 años después lo sigo utilizando, pero no estoy tan seguro de ser merecedor de un título. Un grupo de personas intenta hacerse con el mote y a diario hacen méritos sobrados para llevárselo. Un mendrugo no piensa demasiado en el futuro, no tiene un final definido para una actividad, vamos piensa en el ahora. Como el gobierno de esta nación.

6 millones y pico de parados, recortes a troche y moche, deshaucios, ayudas a bancos llenos de tramposos y delincuentes que no entran en prisión haciendo el daño que hacen, han hecho y harán, privatizando para dárselo a aquellos que les dan migajas de sus beneficios y trabajos para cuando dejan la actividad pública. Y no sólo estos, también los del anterior gobierno, con varios de sus ministros en consejops de administración de grandes empresas. Una puta vergüenza.

Corre estos días una foto en facebook con las idioteces que hacen. Y es tan clara que da penita de nosotros, que cada vez estamos más mosqueados con el mundo lleno de hijos de puta, que viven a cuerpo de rey mientras los parados nos comemos los mocos.

¿Quienes son los mendrugos?

viernes, 19 de abril de 2013

Sensaciones una vez pasada el agua

El día era luminoso y la brisa andaba con ganas de convertirse en ventolera, pero aún así la gente en la calle sonreía. Quizás era el fotoperiodo, o la vitamina d recién formada en el organismo por la presencia, al fin, de luz solar, yo que sé, el caso es que caminar por la calle y notar la calorcito en esa parte, ya despojada de cabello, de mi cabeza, me hacía apurar el paso y mostrar mis dientes en un amago de sonrisa que, tal vez, podría considerarse como tal. Había pisado una mierda de perro y pensé que me iba a dar suerte.

El cambio había sido brusco y repentino, de nada a todo, como si a un obrero de la construcción en paro le hubiera tocado la primitiva. Y que bien sentaba. Tomando una caña en una terraza y descubrir a la hora de pagar que te la habían metido doblada. Intentar hacer la declaración de la renta y descubrir la puñalada estatal en forma de ingreso bancario. El sol me da en la cara y nada me importa, pensaba.

Los días se alargaban bajo un sol de justicia y pronto echariamos de menos la lluvia que ahoga nuestros problemas.

PD.- Si el caso es quejarse...