sábado, 16 de marzo de 2013

Hola Paco

Paco es un extraño hipocorístico de Francisco. No es el único (Frasco, Chisco, Fran, Francis, etc.) pero sí el más arraigado en la cultura popular de nuestro país. Por eso desde aquí es el nombre con el que voy a llamar al nuevo Papa, que ha escogido como nombre Francisco, quizás intentando hacer creer que va intentar convertir la iglesia en otra cosa diferente a lo que es ahora, una institución pegada al poder, llena de recovecos, sectas propias y laberintos que se pierden en la mítica ciudad de Roma.

Poco importa el cambio de Papa, es imposible que las cosas se muevan en un emporio con sus columnas bien sujetas por el barro de la historia (recomiendo repasar la de los papas, en especial los de origen español). La iglesia es una losa difícil de trasladar.

Por eso lo que me importa a mí, que soy ateo, es como afecta a mi vida. Y siempre que pienso esto me vienen a la cabeza los ministros del Opus dei. No puedo referirme a los de ahora, de los que sólo se sospecha una proximidad hacia la organización, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuanto están metidos. Se habla de Pedro Morenés, defensa, Jorge Fernández, interior, Ana Mato, sanidad, y Margallo, exteriores. Tampoco es que sea una sorpresa pues ya se sabe que ha habido ministros pertenencientes a esa ... cosa. Lo dice el propio Opus dei en su página web. Un buen montoncito de ministros franquistas.

Estamos hablando de una organización de sólo 90.000 miembros, con creencias bastante reaccionarias y con una preocupante cercanía con los círculos del poder y una fuerte presencia en la capital del imperio cristiano.

Por eso le digo al Papa Paco que si quiere hacer honor al nombre elegido (el de un santo que abandonó las riquezas para compartirlo todo con los pobres) debería de mirar a las intestinos de su organización, por que están llenos de billetes de quinientos.

1 comentario:

chafardero dijo...

Me parece que lo de Paco es para despistar, que van a seguir igual, chupando de las ubres del poder y reprimiendo a su rebaño. Amén