viernes, 26 de noviembre de 2010

La fábula del patito II

Nuestro héroe palmípedo volaba hacía el sur (para hacer bien el amorr...). Su búsqueda de una pareja semieestable (ella se ocuparía de los pollos los veinte días después de la eclosión, como son los machos) continuaba sin novedad, o sea, era un fracaso. El caso es que cada vez estaba comiendo peor, así que decidíó forrajear un rato en los aledaños de un parque con lago artífical. El pato nunca había estado en una gran ciudad pero se dijo a si mismo que había que comer.

Amerizó cerca de la orilla, justo donde un niño daba de comer a sus congéneres. La lucha fue encarnizada ya que sufrió los picotazos de dos o tres gaviotas hijas de puta, que se disputaban un mendrugo (oh, muero, muero comido por gaviotas, maldita sea). Al final comió su ración y se sintió en disposición de cortejar a una de sus compañeras de pelea, una pata de ala gorda. En este caso no se comió nada por que la pata estaba demasiado ocupada picoteando el pico de un picante pájaro. Con la moral algo hundida se refugió a la sombra de una morera, con la que tuvo unos excitantes rozamientos esa misma noche.

El día siguiente fue tranquilo. Se dió cuenta de que la necrofilía no abundaba y eso lo tranquilizó. Pero las patas iban a su aire y preferían no relacionarse con un recién llegado con las plumas del pecho algo despeinadas (quizás por los continuos frotamientos de este pato inclinado al onanismo). De todas formas decidió quedarse unos días para engordar algunos gramos perdidos. Las gaviotas no le facilitaron el trabajo, hijas de puta.

Ya más rollizo, y curtido en las lides de la pelea pico a pico con las pútridas gaviotas, tomó la decisión de volar hacia el norte, su casa, su lagumilla con comida fácil. Admitió que había fracasado.

Al volar hacía el norte observó desde el aire los lugares que había visitado. El lago de los patos necrófilos y el riachuelo donde había parado la primera noche. Una semana de viaje y no había encontrado nada. Fracasado.

Llegó a su lugar natal ya de noche y busco su antiguo nido, pero estaba ocupado por el cadáver de un ánade que había conocido. Lamento su pérdida y dejó que el pato necrofílico de su charca diera buena cuenta de él. se oyeron sus cúa-cúa de placer toda la noche, así que tampoco pudo dormir.

Por la mañana vió que nada había cambiado demasiado. Los otros patos seguían haciendo su vida tranquila. Sin embargo descubrió a una pata sola, algo apesadumbrada. Se dió cuenta que era la pàreja del amigo muerto que había encontrado en su nido. Ni corto ni perezoso se acercó, realizó un display completo de sus habilidades y bueno, una cosa llevó a la otra. Tenía pareja. Nuestro pato se dijo a si mismo que viajar lo había hecho más interesante, la pata pensó "que bajo he caído". El pasar de los meses acabó dándole la razón, cuando nuestro "héroe" descuidó el cuidado de sus hijos y se dió al agua que salía de una destilería cercana.

Un buen día nuestro pato murió, aquejado de una fuerte cirrosis hepática. Su pareja lamentó la pérdida, pero al caba de un tiempo halló la felicidad con un pato emigrante. Colorín colorado esta fábula de mierda ha terminado.

Pd. 1.- Por supuesto el cádaver fue profanado por el único pato necrófilo de la  lagunilla, que gozaba de una salud de hierro y acabó ciscándose a todo quisque.
Pd. 2.- No hay moraleja, bueno, quizás que las gaviotas son unas hijas de puta.

4 comentarios:

RATO dijo...

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO !!!!!!!!!!!! POR FAVOR!!!!!!!!!!!!!!
OTRO POST ASÍ NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! AHORA TENGO PESADILLAS CON GAVIOTAS HIJAS DE PUTA, MENDRUGOS Y PATOS NECROFILOOOOOOS!!!!!!!

ofillodekurosawa dijo...

Esto... bueno... que sí, que no le des más vueltas,que te aceptamos como mendrugo necrófilo si nos prometes no escribir nunca más sobre anátidas, por el FSM!!!

P.D. ¿no le notais un regustillo Jodorovsky al cuento?

Soyunmendrugo dijo...

La naturaleza es así, extraña y llena de cosas que no nos gustan. Y esto es sólo un divertimento para volver poder volver a mi mierda habitual un poco más descansado. No todo va a ser cagarme en todo continuamente.

razonesobvias dijo...

Muy bien "mendrugo", aunque sea una historia necrofílica, barriobajera y triste, por lo menos no es para recibir palmaditas en la espalda.
Veo que me has hecho caso...